Lionel Asbo, Martin Amis

Esta novela es un ejemplo para mí de dos cosas: de cómo crear un personaje y de cómo construir una trama que resulte improvisada como lo es la vida. No empiezas la novela con Lionel, sino con su sobrino Desmond, huérfano que se acuesta con su abuela. Y a partir de ahí, por imposible que parezca, la inmoralidad de la historia no hace más que superarse gratificantemente a sí misma. Y no puedes parar hasta comprobar adonde llega Lionel y si Desmond, que lo quiere como a un padre pero Lionel Asbo_El estado de Inglaterraque se parece a él como una coliflor a un guisante, se salva o sucumbe al arrastre. He leído alguna crítica que le pega un palo bien duro a Martin Amis por este libro, como si hubiera perdido el norte y con esta novela no lo recuperara. Que ha escrito otras sátiras más ajustadas a la realidad y más auténticas. Pero si te da igual la eficacia de la novela en sí, a mí lo más potente me parece lo que comenté al empezar: vas entrando en la historia desde distintos frentes que no parecen conectados más que por el paso del tiempo y al final, también como si se tratara solo del paso del tiempo, te ha enchufado una novela. Eso, y aprender lo que es un antimacasar, se lo debo a Martin Amis.

Lionel estaba allí: una forma enorme y blanca, apoyada en la puerta abierta, con la frente pegada a la muñeca levantada, jadeando ásperamente, despidiendo un tenue vapor gris a través de la camiseta morada (el ascensor se estaba portando mal, y el apartamento estaba en el piso treinta y tres, pero Lionel podía despedir vapor mientras dormitaba en la cama en una tarde tranquila). Bajo su otro brazo llevaba un cargamento de lager. Dos docenas, dentro de una envoltura de plástico. Marca: Cobra.
–Has vuelto pronto, tío Li.
Lionel levantó una mano callosa. Ambos aguardaron.
En su apariencia externa Lionel era brutalmente genérico: el cuerpo tipo losa, el bulto lleno de la cara, la coronilla bien rapada y con el vello incipiente leonado. Fuera, en aquella gran ciudad del mundo, había centenares de miles de hombres jóvenes que se parecían mucho a Lionel Asbo. A cierta luz y en ciertos entornos, se parecía, según algunos, al portentoso delantero del Manchester United y de la selecciónde Inglaterra Wayne Rooney: no excepcionalmente alto y no obeso, pero excepcionalmente ancho y excepcionalmente profundo (Des veía a su tío todos los días, y todos los días le parecía una talla más grande de lo esperado).
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