Llevaba tiempo detrás de esta novelita y no me ha decepcionado. Otro autor con lenguaje propio, una historia sobre el bombardeo de la ciudad de Dresde en la Segunda Guerra Mundial, un hecho histórico. Un bombardeo por error del ejército de EE. UU. sobre una ciudad que no era un objetivo militar para nadie. No sé si los muertos se contaron por miles o millones, pero fue una masacre. Es la novela que Vonnegut se pasó años diciendo a todo el mundo que estaba escribiendo hasta que por fin la escribió. Es una novela divertida, teniendo en cuenta la historia que cuenta. Estoy evitando utilizar la palabra “absurda” porque no me parece suficiente. El primer capítulo empieza hablando de lo que Vonnegut vivió allí, y así lo copio, porque así empieza:
“Todo esto sucedió, más o menos. De todas formas, los partes de guerra son bastante más fieles a la realidad. Es cierto que un individuo al que conocí fue fusilado, en Dresde, por haber cogido una tetera que no era suya. Igualmente cierto es que otro individuo, al que conocí, había amenazado a sus enemigos personales con matarlos por medio de pistoleros alquilados. Y así sucesivamente. He cambiado los nombres de los personajes.
Es cierto que volví a Dresde, con dinero de Guggenheim (Dios le bendiga), en 1967. La ciudad se parecía un poco a Dayton, Ohio, aunque con muchos más espacios libres. Su suelo debía de contener toneladas de harina de huesos humanos.
Volví allí con un viejo camarada de la guerra, Bernarh V. O’Hara, y nos hicimos amigos del taxista que nos llevó hasta el matadero donde nos habían encerrado una noche como prisioneros de guerra. Su nombre era Gerhard Müller y nos dijo que había sido prisionero de los americanos durante algún tiempo. Le preguntamos qué tal se vivía bajo el comunismo, y él respondió que al principio era terrible -pues todo el mundo tenía que trabajar muchísimo, aparte de que no había cobijo ni alimentos ni ropas adecuadas-, pero que ahora las cosas estaban mucho mejor. Tenía un apartamento, pequeño aunque agradable, y su hija recibía una educación excelente. La madre quedó calcinada en el bombardeo de Dresde. Como suena.”




Una historia y un libro emocionantes, en un sentido casi digestivo de la palabra. John Carlin es periodista y ha escrito una especie de crónica que se parece mucho a una novela histórica o un ensayo histórico, no sé cómo se clasificaría. Me recuerda un poco al tipo de libros de Ryszard Kapuscinski, lo metería en ese género, si tiene un buen nombre.
Una novela hecha a partir de los apuntes de una libreta. Es tan poca cosa que no comprendo todavía cómo puede seducir a un lector. Quizá la ficción de que estás espiando a un escritor real, no lo sé. Es la historia de Rodrigo Rey Rosa cuando decide investigar los archivos de la Policía Nacional de Guatemala. Esos documentos aparecieron en 2005 en un edificio perdido de la ciudad. Y allí fue. Esos archivos tienen el interés de que en Guatemala durante 36 años una serie de gobiernos militares mantuvieron con ayuda estadounidense el ejército y la policía más eficaces de Centroamérica en la lucha contra los insurgentes. Porque había insurgentes revolucionarios apoyados por Cuba y Rusia. Insurgentes indígenas en muchos casos y comunistas. Porque el país estaba en manos de unos pocos que reprimían mucho y liquidaban indígenas y sospechosos de disidencia como si fueran ratas. El resultado 250 000 personas muertas, 45 000 denuncias por desapariciones. Los gobiernos de esa época bajo sospecha por haber actuado con una crueldad innecesaria. Tres meses después de iniciar su investigación a Rodrigo Rey Rosa le retiran el permiso para acceder a los archivos. ¿Está removiendo algo que incomoda a alguien? Los apuntes de la investigación se paran, pero sigue rellenando una libreta con lo que le pasa. No tiene cosa mejor que hacer hasta que se le ocurra una novela. Esta, que se debe leer.
Otra novela que he leído hace relativamente poco tiempo y que no es novedad es El periodista deportivo. Obra de referencia de Richard Ford.